República. Dominicana, lunes, 06 de septiembre de 2010
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 Gestión & Competitividad  

Por Tamara V. Vásquez

Coordinadora turismo sostenible y cultura competitiva

Consejo Nacional de Competitividad.

 

Turismo sostenible cuando incluye a todos.

Mucho escuchamos hablar de turismo sostenible en los distintos medios del quehacer turístico y económico nacional. En muchos de los casos, con una connotación equívoca del concepto como tal.

Según la Organización Mundial de Turismo (OMT), los principios que definen el turismo sostenible corresponden a aspectos ambientales, económicos y socioculturales que deben establecerse de manera equilibrada para su garantía en el largo plazo. Estas características hacen de éste una herramienta estratégica de desarrollo económico local y por tanto una condición sinequanone para el desarrollo competitivo del sector.

El Plan Nacional de Competitividad Sistémica (PNCS) identifica la integración de las comunidades como uno de los pilares para potenciar y garantizar la competitividad

de la industria sin chimeneas, a través de modelos de asociatividad que potencien un capital social colectivo. Es, en tal sentido, que plantea el apoyo y fortalecimiento de los modelos de gestión colectiva o clústers, que tomen en cuenta todos los actores que conforman los eslabones de la cadena de valor de la actividad.

Uno de los objetivos principales del modelo de clúster es servir de medio para propiciar las condiciones necesarias para garantizar, precisamente la sostenibilidad de sus destinos. Como ejes transversales basan su accionar en la generación de cambios de paradigmas orientados a las transformaciones locales basadas en mayor inclusión y cohesión social, iniciativas conjuntas, construcción de instituciones locales más fuertes y sobre todo velando por la protección de los recursos naturales como espina dorsal de la sostenibilidad, así como apostar hacia el desarrollo de las comunidades locales, involucrándolas en la protección de los atractivos turísticos de sus respectivas regiones. Para apostar a un desarrollo turístico competitivo se hace necesario igualmente contar con una fuerza de trabajo altamente capacitada que permita a sus recursos humanos responder a las exigencias demandadas por los turistas nacionales e internacionales. Asimismo, un sector diversificado, territorialmente planificado y ordenado que cuente con una plataforma eficiente que garantice la salud y seguridad de sus visitantes internacionales y consumidores locales y que esté ampliamente articulado con la sociedad, la economía y la cultura nacional.

 

Para la diversificación de la oferta, es imprescindible poner en valor los recursos culturales y naturales del país en base a una estrategia de empoderamiento a través de la comunidad social. Esto se logra creando conciencia en las comunidades sobre sus valores culturales y naturales para que se conviertan en sus defensores y promotores de lo que somos. Para tales fines, se necesita implementar una estrategia nacional de cultura de largo plazo, donde se contemple la participación comunitaria en dichas actividades. Es necesario igualmente velar por la rigurosa aplicación de un marco regulatorio que permita además de preservar los patrimonios culturales, mantener el potencial de la relación entre turismo y cultura cerca de los actores comunitarios con miras a asegurar la calidad de la interpretación cultural.

 

Iguales premisas recomendamos para las artesanías. El subsector artesanal se convierte en una de las actividades más importantes para potenciar la integración comunitaria en la actividad turística. La misma tiene correlación directa con los valores culturales contribuyendo hacia la conservación de la identidad y diferenciación así como potenciar las capacidades creativas e innovadoras de los comunitarios. Es en tal sentido que consideramos necesario que se continúen todos esfuerzos orientados hacia la formación, capacitación, mecanismos de facilitación de financiamientos para las MiPymes que se puedan desarrollar en esta y otra rama económica.

 

Estas ideas generales, basadas en los lineamientos del capítulo de Turismo del Plan Nacional de Competitividad Sistémica (PNCS), “Turismo como motor del crecimiento competitivo y del desarrollo sustentable y globalmente competitivo”, buscan aportar hacia el avance de una nueva etapa de desarrollo turístico competitivo y sustentable. Partiendo de la experiencia y resultados de la mesa de trabajo sectorial de turismo del Primer Foro Nacional de Competitividad y Desarrollo Productivo de República Dominicana, se hace necesario además de asegurar la sostenibilidad de las actuales zonas turísticas dotándolas de la infraestructura, servicios y condiciones adecuadas del entorno, el desarrollo de un sistema ágil y eficiente de formación y certificación de recursos humanos para el desarrollo de un turismo de alto valor agregado.

 

Es igualmente necesario promover el desarrollo de nuevos segmentos de mercado,